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Apéndice 3 – ¿Necesito Ser Parte de una Iglesia Local?

En el capítulo 12, argumenté un caso en el que la cubierta de la cabeza era un símbolo para las reuniones de la iglesia local. Sin embargo, algunos piensan que la iglesia local es una invención del hombre que no tiene base bíblica. Me gustaría anexar otro argumento breve de porqué la Biblia asume que cada cristiano es un miembro activo de una iglesia local. Para aclarar, cuando digo “miembro” me refiero a que estás sometiéndote al liderazgo pastoral de una congregación en específico y has escogido servir y usar tus dones ahí. Empecemos con algunos versículos relevantes:

“considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:24-25).

Se nos dice en esta parte de la Escritura que no dejemos de congregarnos con otros cristianos. Vemos que uno de los propósitos principales es para que podamos animarnos mutuamente. Es evidente por este versículo que no somos llaneros solitarios; en lugar de eso se supone que debemos ser parte de una comunidad. Esto no se puede cumplir al oír o ver sermones desde casa.

Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo …gobierne bien su casa… (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)” (1 Timoteo 3:1-2, 4-5)

En este pasaje el oficio del obispado (pastor/anciano) es explicado. Pablo dice que ellos laboran en la predicación y la enseñanza (1 Timoteo 5:7) y tienen que “cuidar de la iglesia de Dios”. Este oficio también involucra el ejercicio de la autoridad, lo cual es la razón por la que se les prohíbe a las mujeres tomar esta posición (1 Timoteo 2:12). El hecho de que los oficios de obispo y diácono (1 Timoteo 3:8-13) están establecidos nos muestra que una “religión organizada” y las “iglesias locales” son la idea de Dios.

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.” (Hebreos 13:17)

En este texto se nos dice que nos sometamos a nuestros líderes espirituales (Hebreos 13:7, 24). Cada cristiano da cuentas a una iglesia local, y sus pastores rinden cuentas ante Dios por ti. Pablo dijo que los ancianos “gobiernan” (1 Timoteo 5:17) y “ejercen autoridad” (1 Timoteo 2:11), lo cual nos dice que hay personas bajo su autoridad que tienen que seguirlos. Ya que el liderazgo tiene que rendir cuentas, te tiene que conocer. Esto significa comprometerte con una iglesia, en lugar de saltar de una iglesia a otra. Esto también quiere decir que, si estás en una iglesia grande, deberías darte a conocer a sus líderes, en vez de esconderte entre la multitud.

“Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos? Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado” (1 Corintios 14:23-24).

Aquí, Pablo habla de toda la iglesia congregada. Él continúa al mostrar que en estas reuniones había un ejercicio de dones espirituales, enseñanza y canto (1 Corintios 14:26). Esto era una reunión formal pública, ya que Pablo habla de un incrédulo que era capaz de entrar en la asamblea y estar presente en el servicio de adoración. Santiago también hace referencia a la asamblea cristiana en su enseñanza del pecado de juzgar por apariencias (Santiago 2:1-4).

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho… pues (ya) que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.” (1 Corintios 12:7; 14:12)

A cada cristiano se le ha dado al menos un don espiritual, y su propósito es beneficiar la reunión de la iglesia. Cuando descuidamos la participación en la iglesia, volvemos el propósito de Dios en los dones espirituales nulo. Esencialmente, tomamos el don que Él ha designado para ser usado para beneficio de otros y lo enterramos. El gran propósito de Pablo en 1 Corintios 14 es exhortarnos a usar nuestros dones, con el fin de edificar la iglesia.

Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.” (Mateo 18:17)

El paso final de la disciplina eclesiástica es la excomunicación. Así que, si yo tuviera una queja contra ti, y tu no escucharas, ¿a dónde llevaría mi queja si no fueses parte de una iglesia local? No tendría forma de llevar a cabo el mandato del Señor. También, los cristianos tienen que ir a la iglesia en lugar de demandarse el uno al otro (1 Corintios 6:4-5). Una vez más, no hay forma de obedecer este versículo a no ser que seas parte y estés sometido a una iglesia local. Pablo habla del fracaso de los corintios de ejercer disciplina eclesiástica a un hombre que estaba en inmoralidad sexual, quién debía ser “quitado de entre ustedes” (1 Corintios 5:2). No hay forma de remover a alguien de entre ustedes a no ser que esa persona primero fuera parte de ustedes, esto es la membresía de una iglesia.

Pensamientos finales

Se asume por todo el Nuevo Testamento que el cristiano es miembro de una iglesia local. Escuchar sermones o ver servicios en la televisión no son sustitutos porque el propósito de la iglesia no sólo es recibir información. Somos llamados a someternos, a servir, a animar y a participar en la Cena del Señor (1 Corintios 11:17-34). Es vital que cada uno de nosotros se vuelva parte de una congregación local, y no permitir que nada (incluyendo un horario de trabajo) impida la comunión constante. Estoy consciente que puede ser difícil encontrar una iglesia local sana, pero recuerda que no hay iglesias perfectas. Tratar de encontrar una con las mismas creencias que tú (misma convicción de los roles de género, bautismo, etc.) es bueno, pero no esperes encontrar una iglesia que entienda todo de la misma manera que tú. Por ejemplo, no tienes que unirte a una iglesia que practique la “cubierta de la cabeza”. Encuentra un grupo de santos que amen a Jesús y prediquen el evangelio, y comprométete a ser parte de ellos.

Encontrando una Iglesia

El ministerio de 9Marks ha sido de bendición al cuerpo de Cristo al señalar nueve cosas que conforman una iglesia local sana. Ellos también tienen una sección de “buscador de iglesias” que te ayudará a encontrar una congregación que crea y practique estos nueve puntos. Puedes visitar su sitio web en www.9marks.org o llamarlos al 888-543-1030 para obtener más información.

Otro gran recurso es “Directorio de Iglesias de la Coalición por el Evangelio” en churches.thegospelcoalition.org.

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