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Introducción a una doctrina abandonada

“Es notable, en primer lugar, que San Pablo considera esta cuestión (acerca del velo) determinantemente valiosa y no la hace a un lado como una cuestión trivial. Existe una manera correcta e incorrecta de adorar a Dios” 1) H.L Goudge, The First Epistle to the Corinthians (Methuen and Co. Ltd., 1926), 97.

H.L. Goudge, Real Profesor de Divinidad, Oxford University, 1923 – 1938

 

El velo no es popular. De hecho, su desestimación es completa. Entonces ¿por qué decidí escribir un libro acerca de él?, ¿acaso me gusta la controversia?; absolutamente no, ¿busco ser divisivo?; lo opuesto. Entonces, ¿qué fue lo que me llevó a realizar esta labor? La respuesta rápida es: porque está en la Biblia.

Veamos, si “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2ª Timoteo 3:16), entonces toda ella merece un trato justo. Por encima de ello, este tema en particular no sólo es mencionado, es defendido. No hay uno o dos versículos oscuros, sino que el tema ocupa quince versículos consecutivos. Podemos debatir acerca de lo que Pablo quiso decir y sobre su aplicación en el siglo veintiuno, pero no podemos ignorar el tema.

El Dr. Daniel B. Wallace, uno de los principales líderes del criticismo textual y fundador del Centro para el Estudio de Manuscritos del Nuevo Testamento, imparte estudios del Nuevo Testamento en el Seminario Teológico de Dallas. Sería bastante sobrio decir que este hermano conoce el Nuevo Testamento y los textos griegos. Acerca de la “postura moderna del velo” (por la cual abogo), él dice lo siguiente; algo que me parece que muchos pueden relacionar como:

“El argumento acerca del uso de un velo aplicable en nuestros días es, desde varios puntos de vista, el más fácil de defender exegéticamente y prácticamente el más difícil de recibir. Y puesto que nunca es seguro abandonar la conciencia lejos de la verdad de la Escritura, recientemente he decidido adoptar esta postura. Francamente no me gusta (no es popular hoy en día). Sin embargo no puedo, con buena conciencia, ignorarla.” 2) Daniel B. Wallace, “What is the Head Covering in 1 Cor 11:2-16 and Does it Apply to Us Today?” (Bible.org, 2004)

¡Este es un argumento increíblemente honesto! Debido a que el velo es un símbolo visual, la postura referente a dicha doctrina es imposible de ocultar o de retrasar. Esta es la primera doctrina que la gente conoce que una mujer sostiene al momento de conocerla en la iglesia, incluso antes de estrechar su mano. La gente puede sentirse juzgada por uno mismo sólo por el hecho de sostener esta postura (mientras que ellos no), al mismo tiempo que tú te preguntas si no estarán pensando que te quedaste en la década de los años 50. Sobre todo, tus Pastores o aquellos más cercanos a ti pueden preocuparse por el hecho de que tal vez estés abrazando el legalismo.

Estas son luchas reales que la gente puede enfrentar al momento de meditar sobre la “postura moderna del velo”. Basta con decir que el Dr. Wallace posee una perspectiva precisa de qué tan bien es recibida esta doctrina cuando comenta que el velo “no es popular hoy en día”. Cuando una mujer usa un velo obliga a la iglesia a pensar en el tema; y algunos no están listos o simplemente no desean estarlo.

Daniel Wallace también dice:

“El peligro real, tal como lo veo, es que muchos cristianos simplemente ignoren lo que el texto dice debido a la inconveniencia de alguna forma de obediencia”. 3) Daniel B. Wallace, “What is the Head Covering in 1 Cor 11:2-16 and Does it Apply to Us Today?” (Bible.org, 2004)

Ahora, esto no significa que el miedo sea que la única razón por la que la gente no practique la doctrina del velo. Algunos son persuadidos por otras interpretaciones y, si son convencidos por la Escritura, tal vez puedan cambiar sus mentes. Espero que tú seas uno de éstos y que puedas compartir mi deseo de entender correctamente y someterte a todo lo que la Biblia dice. Sin embargo, estoy preocupado de que muchos lean el texto de 1ª Corintios 11 y piensen: no puede significar lo que pienso que dice. Nadie a quien yo conozca usa un velo, además no es posible que todos estemos mal. Después, pasamos rápidamente al capítulo 12, tomando nota mental para estudiarlo más adelante (lo cual, si somos honestos, raramente sucede).

Si acaso acabo de describir tu respuesta, ahora es el momento. Vayamos al fondo del texto e indaguemos juntos. No te preocupes, este libro no ha sido escrito para académicos. Lo escribí para el cristiano común y corriente.

En el capítulo siguiente te daré una perspectiva general acerca de la historia del velo cristiano. Después, en los seis capítulos siguientes, proporcionaré argumentos bíblicos para que la mujer use el velo en la iglesia. En el mismo contexto y de la misma manera, los hombres están ordenados a mantener sus cabezas descubiertas (a no usar sombreros). Haré esto mediante la exposición de las cinco razones que el mismo Apóstol Pablo da en 1ª Corintios 11. Cuando explique estas razones no daré mucha atención a la disputa de los diferentes puntos de vista, debido a que mi exposición será ampliamente  positiva. Posteriormente examinaré algunas de las objeciones más populares y daré algunas cuestiones prácticas. Finalmente, cerraremos con una exhortación personal para adoptar este símbolo, incluso si los demás no lo hacen.

El corazón de la cuestión

Antes de que esta introducción termine, quiero traer una advertencia: asegúrate de que tu corazón esté preparado. Me imagino a la mayoría de la gente leyendo este libro en desacuerdo o sin saber qué hacer con el velo, por lo que es seguro que mantendrás la guardia. Lo sé, yo también lo estuve, y no está mal, en verdad. Siempre combatimos las falsas enseñanzas y a los falsos maestros, por tanto es bueno ser escéptico y ser cautelosos, filtrando todo a través de la Palabra de Dios. Sólo asegúrate de no aceptar cualquier viejo argumento en contra del velo sólo porque no quieras que esta doctrina esté en lo correcto. ¿Qué pensará mi esposo o mi esposa? ¿Qué pensarán en mi iglesia? ¿Cómo encontraré cónyuge si él (o ella) conoce mi postura?

El temor al hombre puede ser abrumador, pero debemos temer a Dios y a Sus mandatos sobre todos los hombres. Debemos atarnos a los textos de la Escritura y obedecerlos. Así que si tú corazón no está preparado, da una buena leída a 1ª Corintios 11:2-16. Por favor lee despacio el texto y familiarízate íntimamente con él. Este es el único capítulo en la Biblia en donde se ordena y se explica la doctrina del velo, así que debes conocerlo bien para ser un buen Bereano (ver Hechos 17:11).

 

Lee 1ª Corintios 11:2-16

(2) Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué. (3) Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. (4) Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. (5) Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. (6) Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. (7) Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. (8) Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, (9) y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. (10) Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles. (11) Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; (12) porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. (13) Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? (14) La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? (15) Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. (16) Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

References

1.
 H.L Goudge, The First Epistle to the Corinthians (Methuen and Co. Ltd., 1926), 97.

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