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Capítulo 03: Orden de la creación: masculinidad y feminidad simbolizadas

“La doctrina cristiana del orden de subordinación dado en la creación requiere que el uso de un velo, por parte de la mujer, se manifieste durante la adoración púbica” 1) Charles Ryrie, The Role of Women in the Church, 2nd ed., chap. 8, (Nashville: B&H Publishing, 2011).

Dr. Charles Ryrie, Editor de Ryrie Study Bible; Ex Profesor en Dallas Theology Seminary

 

El bautismo de un nuevo creyente simboliza la muerte de la vieja vida y la nueva vida en Cristo (Romanos 6:4); el bautismo es importante debido al significado que transmite. De igual manera, el velo simboliza algo sumamente grandioso. Vayamos a echar un vistazo al fundamento de la doctrina para conocer aquello que se comunica al momento de que los hombres adoran con sus cabezas descubiertas mientras que las mujeres mantienen sus cabezas cubiertas.

“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (1ª Corintios 11:3)

Dios ha hecho al hombre y a la mujer iguales en valor y dignidad. Ambos se necesitan el uno al otro, o como la Escritura dice: “en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón” (1ª Corintios 11:11).

Sin embargo, no porque el hombre y la mujer sean iguales significa que ambos desempeñan mismos roles, misma autoridad, mismas funciones. 2) Estoy defendiendo la perspectiva denominada complementarianismo. La postura opuesta a ella se denomida Egalitarianismo. Para saber más sobre este tema, puede leer Men and Women: Equal Yet Different: A Brief Study of the Biblical Passages on Gender por Alexander Strauch (Colorado Springs: Lewis and Roth Publishers, 1999).  Estas diferencias pueden notarse a través de la creación, en los ángeles, e incluso en Dios mismo. La doctrina de la Trinidad nos enseña que Dios es uno, revelado en Tres personas diferentes: El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo. Estas Tres Personas son plenamente Dios y plenamente iguales, pero en función, autoridad y Persona son distintas. Tal como lo hemos visto en el pasaje anterior: “Dios es la cabeza de Cristo”. Y esta sumisión de Jesús al Padre no ha sido limitada a su encarnación. La Escritura dice lo siguiente:

“Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos” (1ª Corintios 15:28)

Por lo tanto, aunque en este momento el Padre ya ha “sujetado [Cristo] todas las cosas debajo de sus pies” (1ª Corintios 15:27), cuando Jesús regrese Él continuará bajo la autoridad de Dios Padre, por toda la eternidad.

Sin embargo Jesús no es menos valioso que el Padre. El Espíritu Santo no es menos valioso que Jesús, sino que el rol de Éste último no es el de hablar por su cuenta sino el de glorificar al Hijo (Juan 16:13).

La diferencia de roles no debe forzosamente significar una diferencia en valor o dignidad. ¿Un Oficial de Policía tiene la autoridad dada por Dios para ejercerla sobre Usted (Romanos 13:1)? ¡Sí! ¿Y ese mismo Oficial de Policía es más valioso o posee mayor dignidad humana que Usted? ¡No! Los hijos deben someterse a sus padres (Efesios 6:1), los esclavos debe someterse a sus amos (Efesios 6:5), las esposas deben someterse a sus maridos (Efesios 5:22), los ciudadanos deben someterse sus Gobiernos (Romanos 13:1), los miembros de la Iglesia deben someterse a sus Pastores (Hebreos 13:17). Jesús se somete al Padre (1ª Corintios 11:3). Incluso existen diversos rangos entre los ángeles; Miguel es llamado el Arcángel (Judas 1:9); que cual significa “jefe”.

No debemos tener miedo a la autoridad. Es verdad que siempre existirán padres terribles, maestros despiadados, esposos chauvinistas, malos pastores y gobiernos impíos hasta el final. Sin embargo esto se debe al pecado; y no porque la autoridad sea mala en sí misma. Por tanto, consideremos a la Trinidad como nuestro modelo y ejemplo.

El fundamento de la doctrina del velo es el orden de la creación. Esto significa que la mujer debe someterse al hombre, el hombre a Cristo, y Cristo al Padre. Esta es la estructura de autoridad ordenada por Dios, y es debido a esto que esta estructura es buena. A esto se refería Pablo cuando dijo: “pero quiero que entiendan” (1ª Corintios 11:3).

Antes de que examinemos los versículos sobre el orden de la creación, me gustaría retar a mis amigos complementarianistas 3) Postura que sostiene que el hombre y la mujer se complementan el uno al otro debido a las diferencias de roles, autoridad y función. Esta es la postura que sostengo. . Sé cuáles son los argumentos que usamos para justificar que el Consejo de Ancianos debe estar formado por hombres, así como los argumentos acerca del liderazgo del esposo en su hogar. Estoy totalmente de acuerdo con esto. Pues en 1ª de Timoteo 2 se da la razón por la cual la mujer no “puede enseñar, ni ejercer dominio”, ¿no es verdad?:

“Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1ª Timoteo 2:12-14)

El fundamento de esto se encuentra en la creación, por tanto Ustedes argumentarían que esto no se base en un asunto cultural. Estamos de acuerdo con ello. Pero, quiero retarlos a ser consistentes con lo siguiente:

“Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza” (1ª Corintios 11:7-10a)

Pablo establece la razón por la cual la mujer debe tener una señal de autoridad sobre su cabeza —el orden de la creación.

¿Dónde encontramos al hombre siendo creado a la imagen de Dios? En Génesis, capítulo 1. ¿Dónde encontramos a la mujer creada del hombre, siendo la gloria de éste? En Génesis, capítulo 2. Y ¿dónde encontramos la entrada del pecado en la creación? En Génesis capítulo 3.

Por lo tanto, el fundamento no está basado únicamente en la creación, sino en la perfecta creación de Dios; antes de la entrada del pecado. El liderazgo y la autoridad son parte del propósito original de Dios. No pertenecen al desastre de la caída.

Algunos argumentan que la sumisión y la autoridad son resultado de la maldición de la caída, tomando como justificación Génesis 3:16, en donde se dice: “y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti”. En este versículo no se introducen los roles del hombre y de la mujer después de la caída, sino que explica cómo ésta impactaría negativamente en ellos. La mujer lucharía con el deseo de tomar la posición de autoridad de su esposo, mientras que éste sería tentado a gobernarla tiránicamente. La maldición distorsiona el orden creado por Dios, distorsión a la que debemos combatir.

Existen numerosas indicaciones en los primeros dos capítulos del libro del Génesis acerca del liderazgo de Adán. Recuerda, esto es antes de que el pecado entrara al mundo. Cuando Dios creó a la mujer se refirió a ella como la “ayuda idónea” (Génesis 2:18). Esto muestra claramente su papel; fue creada para ayudar y no para gobernar.

Fue Adán quien nombró a su mujer (Génesis 2:23). Y sabemos que aquel que nombra posee autoridad sobre el que es nombrado. Esto se muestra cuando nombramos a nuestros hijos, y Adán mostró su autoridad al nombrar no sólo a los animales sino a su esposa, Eva. Posteriormente vemos que ambos pecaron, recibiendo su castigo. Sin embargo, aunque la mujer fue engañada, Adán resultó ser el responsable de la transgresión. La Escritura declara que “en Adán todos mueren” (1ª Corintios 15:22) y que “el pecado entró en el mundo por un hombre” (Romanos 5:12). Nunca se menciona que el pecado entró al mundo a causa de Eva; esto es debido a que ella nunca ejerció liderazgo. El líder es el que carga con la responsabilidad, incluso cuando alguien a su cargo hace algo malo.

A continuación mostraré un resumen de las diferencias entre el hombre y la mujer. Y es por esto que sólo uno de los dos debe llevar sobre su cabeza un símbolo de autoridad (el velo):

Hombre (descubierto) Mujer (cubierta)
El hombre es la cabeza de la mujer.

(1ª Corintios 11:3)

La mujer se somete a la autoridad masculina como su cabeza.

(1ª Corintios 11:3)

El hombre fue creado directamente por Dios del polvo y es la “gloria de Dios”.

(1ª Corintios 11:7-8)

La mujer fue creada por Dios a partir de la costilla del hombre y es “la gloria del hombre” (1ª Corintios 11:7-8)
El hombre no fue creado a causa de la mujer. (1ª Corintios 11:9) La mujer fue creada a causa del hombre. (1ª Corintios 11:9)

Dios en su infinita sabiduría escoge símbolos. A nuestro Dios le gusta comunicarse a través de ellos: nos ha dado el cordero sin mancha, el pan sin levadura, el agua en el bautismo, el pan y el vino, el olivo, el matrimonio, el templo, las fiestas; y la lista aún podría continuar. Piensa en Ezequiel, teniéndose qué acostar sobre su lado izquierdo 390 días (Ezequiel 4); en Isaías, caminando desnudo y descalzo durante tres años (Isaías 20:3); o en Óseas, teniéndose qué casar con una prostituta (Oseas 1:2). Dios simplemente hubiera podido dar su mensaje de manera clara a través de estos profetas, sin embargo Él decidió usarlos como símbolos vivos.

Cada símbolo en la Escritura fue escogido por Dios para un propósito en específico; esto es, para señalar una gran realidad. Vemos esto en el la Epístola a los Hebreos con respecto al tabernáculo, que fue encargado a Moisés:

“Como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte” (Hebreos 8:5)

Más adelante el autor de esta Epístola nos informa que el tabernáculo era un símbolo “del tiempo presente” (Hebreos 9:9). Y siendo un símbolo se le dieron instrucciones muy específicas a Moisés que debía seguir. La razón de esto es debido a que si el símbolo cambiaba no reflejaría acertadamente aquello que Dios deseaba mostrar. Lo mismo para con el velo.

El Dr. Bruce Waltke nos advierte en manera correcta lo siguiente:

“Una mujer que ora o profetiza en una asamblea de creyentes debe cubrir su cabeza como símbolo de su sumisión a la voluntad absoluta de Dios, Quien ha ordenado el universo conforme a su propio deseo bueno. Los creyentes no deben apoderarse del retrato del gobierno de Dios para moldearlo conforme a sus propios deseos.” 4) Bruce K. Waltke, “1 Corinthians 11:2–16: An Interpretation” (Bibliotheca Sacra 135:537, Jan. 1978), 56.

Por lo tanto, el hombre refleja la gloria de Dios y su sumisión a Cristo al orar y profetizar con su cabeza descubierta. Y la mujer refleja la gloria del hombre y su sumisión a su autoridad masculina al orar y profetizar con su cabeza cubierta. Si cambiamos este símbolo o lo abandonamos por completo, fallamos en dar a conocer tanto a los hombres como a los ángeles la sabiduría de Dios mostrada en su creación.

En el próximo capítulo trataremos de resolver a lo que Pablo se refería al momento de decir que la mujer cubre su cabeza “a causa de los ángeles”, y mostraremos lo que este argumento representa para la perspectiva que sostiene que la práctica del velo es “un asunto cultural”.

References

1.
 Charles Ryrie, The Role of Women in the Church, 2nd ed., chap. 8, (Nashville: B&H Publishing, 2011).
2.
 Estoy defendiendo la perspectiva denominada complementarianismo. La postura opuesta a ella se denomida Egalitarianismo. Para saber más sobre este tema, puede leer Men and Women: Equal Yet Different: A Brief Study of the Biblical Passages on Gender por Alexander Strauch (Colorado Springs: Lewis and Roth Publishers, 1999).
3.
 Postura que sostiene que el hombre y la mujer se complementan el uno al otro debido a las diferencias de roles, autoridad y función. Esta es la postura que sostengo.
4.
 Bruce K. Waltke, “1 Corinthians 11:2–16: An Interpretation” (Bibliotheca Sacra 135:537, Jan. 1978), 56.

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