Navigate / search

Resumen: Argumentos bíblicos para el uso del velo en la actualidad

Aprecio que consideres positivamente los argumentos sobre la práctica del símbolo del velo. Algunos tal vez estarán convencidos mientras que otros pueden tener dudas acerca de aplicaciones prácticas. Otros tal vez tendrán objeciones, las cuales estaremos tratando en los siguientes capítulos. Antes de continuar considero que sería bueno recordar los puntos más importantes que hemos visto hasta el momento.

Tradición apostólica

Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué” (1 Corintios 11:2).

La palabra “instrucciones” en este contexto se refiere a las enseñanzas provenientes de Dios, y no a aquéllas de los hombres. Hemos examinado la estructura de la oración y hemos aprendido que el velo es una de esas enseñanzas. Esto significa que la doctrina del velo durante la adoración corporativa es una enseñanza apostólica que fue dada para que la “retuviéramos”.

Orden de la creación

Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (1 Corintios 11:3)

Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza” (1 Corintios 11:7-10a).

La doctrina del velo es un símbolo que refleja el orden de autoridad establecido antes de la caída. El hombre con la cabeza descubierta muestra su liderazgo espiritual, mientras que la mujer con su cabeza cubierta muestra la sumisión a la autoridad de un hombre como su cabeza espiritual. Cuando Pablo señala hacia el libro de Génesis como una razón por la cual debemos practicar la doctrina del velo, él derrumba todo argumento cultural.

Ángeles

Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles” (1 Corintios 11:10)

La doctrina del velo no es meramente un símbolo para la congregación, sino también lo es a causa de los ángeles. Y debido a ello se presupone que participan con nosotros, o al menos nos observan. Aunque no podemos saber con certeza todo a lo que el Apóstol Pablo se refiere con este versículo, podemos reducirlo a las siguientes interpretaciones: 1) un llamado a no ofender a los ángeles con nuestra desobediencia, ó 2) un mandato a mostrar acertadamente una fotografía del orden de la creación (Efesios 3:10; 1 Pedro 3:22), ó 3) una advertencia a ser responsables (1 Timoteo 5:21). Pablo muestra en este versículo que su preocupación no es lo que la sociedad piense al respecto, sino a lo que los seres angelicales piensen.

Naturaleza

La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello?
Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello
” (1 Corintios 11:14-15)

Mientras que la doctrina del velo es enseñada de manera explícita en la Escritura, la naturaleza nos  la confirma de manera silenciosa. Ésta nos muestra que el cabello dado a cada sexo confirma la idoneidad del velo. También nos enseña que es deshonroso confundir la distinción de los géneros. Así que, lo que es inapropiado para nuestro cabello, lo es para con el velo “al orar y profetizar”.

La costumbre de la Iglesia

Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios” (1 Corintios 11:16)

Pablo nos dice que en todas las iglesias, ninguna de ella tenía la práctica de que la mujer orara con su cabeza descubierta. Cuando Pablo escribió 1ª Corintios, estas asambleas estaban geográficamente dispersadas a lo largo de miles de kilómetros en diferentes países y culturas. Existía una uniformidad en la práctica del velo. Esto demuestra que era un símbolo universal cristiano, y no una práctica de una cultura en específica.

Un precepto

Los asuntos de libertad cristiana no son ordenados por Dios; éstos permiten que los cristianos sostengan posturas contrarias al mismo tiempo que glorifican a Dios (Romanos 14:2-6). Observamos la estructura de 1ª Corintios 11 y examinamos 5 razones por las que la doctrina del velo no encaja con la cuestión de la libertad cristiana. Esto significa que la enseñanza es un mandato que necesita ser llevado a la práctica. También vimos que cuando Pablo dice que la mujer “debe tener señal de autoridad sobre su cabeza” (1ª Corintios 11:10), denota una obligación.

Espero que este resumen haya sido útil al refrescar los principales puntos cubiertos en nuestro estudio. Me gustaría ahora pasar a tratar las tres principales objeciones a la doctrina del velo.

CAPÍTULO SIETE: Precepto: no es un asunto de libertad cristiana

Debido al papel de la mujer dado en la creación, ella debe tener autoridad sobre su cabeza (v. 10). La palabra que se traduce como “debe”, aquí y en el versículo 7, es una expresión firme que denota obligación; consecuentemente no existe opción ni elección en el asunto 1) Michael P.V. Barrett, “Head Covering for Public Worship: An Exposition of 1 Corinthians 11:2–16,” http://www.headcoveringmovement.com/Michael-Barrett-Head-Covering-for-Public-Worship.pdf (Faith Free Presbyterian Church, 2003), accedido el 3 de mayo del 2016

Dr. Michael Barrett, Profesor del Puritan Reformed Theological Seminary

 

La libertad cristiana es el derecho de todo cristiano para tomar decisiones en asuntos que no han sido explícitamente ordenados por Dios. En este tipo de asuntos existen parámetros y principios bíblicos que regulan nuestras decisiones, sin embargo no siempre existe una única respuesta para cada cristiano. Esto es lo que se nos enseña en la epístola a los Romanos, donde el Apóstol dice:

“Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios”. (Romanos 14:2-6)

Pablo dice que Dios no ha ordenado una dieta especial, ni tampoco a estimar de manera especial ciertos días de la semana. Una persona puede comer vegetales mientras que la otra puede comer carne. Una persona puede observar de manera especial cierto día mientras que la otra puede considerar de igual manera los demás días de la semana. Ambas pueden sostener distintas posturas y al mismo tiempo glorificar a Dios. Otras áreas en las que la libertad cristiana entra son, por ejemplo, la vestimenta, los medios de comunicación (televisión, música, noticias) y las preferencias electorales. Para estos asuntos existen parámetros y principios en la Escritura que permiten guiar nuestras decisiones, aún cuando no exista un mandato que sugiera la existencia de un único punto de vista.

Así que, en resumen. Un asunto de libertad cristiana:

1) no es ordenado por Dios y,

2) permite a los cristianos sostener puntos de vista diferentes y al mismo tiempo que Dios es glorificado.

¿Es el velo un asunto de libertad cristiana?

En 1ª Corintios 11 la doctrina del velo es defendida como un imperativo que debe practicarse (versículo 16). Es debido a esto que no creo que deba ser clasificada como un asunto de libertad cristiana. A continuación daré cinco razones por las cuales creo que la doctrina del velo es entendida como un mandato:

  1. De acuerdo con 1ª Corintios 11:2, la práctica del velo era una enseñanza sostenida firmemente por la iglesia debido a que había sido dada a través de la autoridad apostólica de Pablo. Los asuntos de libertad cristiana son dejados a los cristianos y no se dan para que sean observados.
  2. Pablo nos informa que sólo existe un único punto de vista para cualquier persona que esté en desacuerdo con la doctrina del velo (versículo 16). Los asuntos de libertad cristiana son marcados por múltiples puntos de vista, y no con una posición exclusiva.
  3. De acuerdo con la estructura de la oración, existe una acción ordenada: “porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra” (1ª Corintios 11:6). Los asuntos de libertad cristiana son identificados por la ausencia de una orden directa.
  4. Pablo dice que es deshonroso no practicar la doctrina del velo, y que no hacerlo es equiparable a que la mujer esté rapada (versículos 4-6), Los asuntos de libertad son marcados por una pluralidad de opciones que pueden glorificar a Dios. Sin embargo, Pablo nos dice que para la doctrina del velo sólo existe una opción.
  5. Pablo defiende la doctrina del velo al apelar al orden de la creación, la naturaleza y los ángeles. Los asuntos de libertad cristiana son marcados por su silencio en las Escrituras, y no presentan una defensa.

Debido a estas razones considero que la doctrina del velo es un mandato bíblico que debe ser practicado por todos los cristianos.

“Debemos” practicarlo

Algunos han sugerido que la doctrina del velo no es un mandato bíblico debido a que Pablo nos dice que el debemos no necesariamente sugiere una obligación. La palabra griega detrás del “debemos” es ὀφείλω (ofeílo), la cual aparece 35 veces en el Nuevo Testamento. Puede ser traducida como deber, deuda, deudor e incluso estar bajo obligación. En toda instancia ὀφείλω (ofeílo) dirige a la persona a una sola práctica. No tiene la connotación de elección, sino de obligación.

Por ejemplo, Pablo dice: “los maridos deben amar a sus mujeres” (Efesios 5:28), y Juan dice “debemos también nosotros amarnos unos a otros” (1ª Juan 1:11). Éstos son mandatos bíblicos, no asuntos de libertad cristiana. Uno no puede retenerle el amor a su esposa o a su hermano y glorificar a Dios al mismo tiempo. Cuando Pablo dice que el hombre “no debe cubrir su cabeza” (1ª Corintios 11:7) y que la mujer debe llevar un símbolo de autoridad en su cabeza (1ª Corintios 11:10), está hablando de algo que debemos hacer, y no de algo que podemos escoger hacerlo si deseamos.

¿Y cuál es la diferencia?

Habiendo expuesto el porqué del mandato de practicar la doctrina del velo, vayamos ahora a ver en qué se diferencia. ¿Qué entendemos (y qué no) cuando nos referimos a que es un mandato?

Ser un mandato bíblico:

  1. No puedes estar en desacuerdo con la interpretación, y por lo tanto no observarla.
  2. No significa que deba ser impuesta; aunque esto puede ser perfectamente aceptable dependiendo de la circunstancia, por ejemplo: que un Pastor lo ordene a su congregación.

Existen diferencias importantes sobre cómo interactuar con un mandato bíblico en contraste con un asunto de libertad cristiana.

Ser un mandato bíblico:

  1. Significa que de estar convencido sobre la interpretación, se está obligado a observarla.
  2. Significa que puedes persuadir y exhortar a que sea observada sin llegar a ser un legalista.

Entiendo que llamar a la doctrina del velo un mandato puede llegar a ser incómodo para algunas personas que lean esto. Después de todo, ¿acaso no estamos bajo la gracia? ¿no estamos libres de la ley? Al decir esto no estoy sugiriendo que regresemos al antiguo mandamiento escrito del cual hemos sido liberados (Romanos 7:6). Al contrario, estoy declarando enfáticamente que el cristianismo no es una religión de libertinaje (Mateo 7:23). Pablo dice que estamos bajo “la ley de Cristo” (1ª Corintios 9:21), además Jesús dijo: “Si me amas, guardarás mis mandamientos” (Juan 14:15). Esto significa que el cristianismo y los mandatos no son antitéticos.

Aunque Pablo (y no Jesús) haya enseñado la doctrina del velo, se nos enseña que “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16), y el Apóstol Pedro considera que los escritos de Pablo son inspirados (2 Pedro 3:15-16). Eso significa que las letras en negro no son menos inspiradas que las rojas. Dado que el último autor de 1ª Corintios 11 es Dios, los creyentes deben estudiar este pasaje con el mismo vigor que el resto de las Escrituras. Si éstos son convencidos de que el pasaje en cuestión habla sobre del uso de una cubierta artificial, siendo un símbolo atemporal y transcultural, entonces están obligados a observarlo, a enseñarlo y exhortar a los demás que observen este mandato.

References

1.
 Michael P.V. Barrett, “Head Covering for Public Worship: An Exposition of 1 Corinthians 11:2–16,” http://www.headcoveringmovement.com/Michael-Barrett-Head-Covering-for-Public-Worship.pdf (Faith Free Presbyterian Church, 2003), accedido el 3 de mayo del 2016

Capítulo 06: La costumbre de la Iglesia: la visión exclusiva de las primeras iglesias

“Pablo enseñó a todas las iglesias esta tradición, y él espera que se siguiera. En esta declaración final él corta cualquier otro argumento al recurrir a la práctica universal” 1) Mary Kassian, Women, Creation and the Fall (Crossway Books, 1990), 100.

 –Mary A. Kassian, Profesora de estudios para mujeres en Southern Baptist Theological Seminary

 

La última palabra de Pablo respecto a la doctrina del velo proporciona uno de los argumentos más fuertes en su favor: la práctica universal de las iglesias. El Apóstol dice:

“Si alguien insiste en discutir este asunto, tenga en cuenta que nosotros no tenemos otra costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios” (1 Corintios 11:16)

Mientras que la mayoría de las personas en la Iglesia de Corinto practicaban el uso del velo, existían algunas pocas que tenían problemas con ello. Pablo les dice a éstas que si van a ser contenciosas se encuentran solas en ello.  Todos los apóstoles, al igual que cada iglesia, estaban de acuerdo con dicha práctica.

¿Tal costumbre?

Tal vez te preguntarás por qué digo que la iglesia de Corinto practicaba el uso del velo cuando lo que Pablo realmente dice que no tenían tal “costumbre”. A fin de resolver esta aparente discrepancia debemos identificar cuál es la costumbre de la que Pablo está hablando. Haremos esto al analizar el antecedente más cercano. Sabemos que si digo “Él no quiere ir allá” sólo sabríamos quién es “él” y dónde es “allá” si tomamos en cuenta la oración previa para encontrar los antecedentes de estas palabras”. De la misma manera sólo podemos entender la costumbre de la que Pablo habla al ir hacia los antecedentes de la oración. Esa es la clave para interpretar correctamente el pasaje. Así que vayamos al versículo 13 para que puedas ver por ti mismo:

“Juzguen ustedes mismos: ¿Es apropiado que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? ¿No les enseña el mismo orden natural de las cosas que es una vergüenza para el hombre dejarse crecer el cabello, mientras que es una gloria para la mujer llevar cabello largo? Es que a ella se le ha dado su cabellera como velo. Si alguien insiste en discutir este asunto, tenga en cuenta que nosotros no tenemos otra costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios” (1 Corintios 11:13-16)

El inicio de este versículo, en donde Pablo dice “juzguen ustedes mismos”, corresponde al inicio de una nueva idea. Pablo está dando un nuevo argumento acerca de la naturaleza y lo hace al emplear una pregunta retórica “Es apropiado que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza”. Esta es la pregunta bajo discusión. Posteriormente continúa con su argumento señalando la longitud del cabello antes de llegar al versículo del cual estamos hablando. Así que debe notarse que el antecedente más cercano para “tal costumbre” no es el velo, el cual no ha sido mencionado desde el versículo 10, más bien se trata de la práctica de la mujer de orar con la cabeza descubierta (1 Corintios 11:13).

Así que Pablo está diciendo que si alguien es contencioso, las iglesias no tienen “tal costumbre” como la que la persona contenciosa sostiene (la cual es, que la mujer ore sin cubrirse). Pablo no está diciendo que no existe una postura oficial respecto a la doctrina del velo, –acaba de dar una defensa. Es por eso que algunas traducciones de la Biblia tratan de hacer más entendible este versículo al traducirlo como “no tenemos tal práctica, ni las iglesias de Dios” (1 Corintios 11:16). Es menos literal, pero trata de proporcionar un significado más claro.

Más allá de Corinto

Algunos argumentan que Pablo ordenó que la mujer cubriera su cabeza debido a una situación local. Sin embargo, en este versículo (1 Corintios 11:16) Pablo muestra que esto va más allá de la Ciudad de Corinto y que además es la práctica de todas las iglesias, en cualquiera que sea su ubicación. Sólo piensa en las iglesias que existían por esa época: Corinto, Filipos, Tesalónica, Éfeso, Iconia, Cesarea, Antioquía y muchas otras más. Todas éstas tuvieron miembros judíos y gentiles, de diversas culturas. Éstas se encontraban distribuidas geográficamente en lugares como lo que hoy en día es Israel, Turquía y Grecia. Aun así, todas ellas practicaban unánimemente la doctrina del velo . ¿Cómo es que puede lograrse tal unidad sino debido al entendimiento de la doctrina del velo como mandato para toda la cristiandad?

La iglesia de Corinto después de 150 años

Tertuliano, un apologista cristiano que vivió entre los años 155 y 220 d.C., escribió muchos libros de teología. En uno, El velo de las vírgenes, argumentó con base en la Escritura y en la tradición, que la mujer debe cubrirse y no únicamente las casadas. Existe una declaración bastante útil que hizo aproximadamente 150 años después de que Pablo escribiera la Primera Epístola a los Corintios. Él dijo:

“Así también los corintios habían entendido [a Pablo]. De hecho, hasta el día de hoy los corintios velan a sus vírgenes. Lo que los Apóstoles enseñaban, sus discípulos aprobaban” 2) Tertullian, “On the Veiling of Virgins,” 33.

Habiendo observado la iglesia de Corinto del siglo III, Tertuliano en esencia está diciendo: “Ellos entendieron que Pablo enseñó que la mujer debía cubrirse. Eso es evidente por el hecho de que hasta el día de hoy la práctica permanece”.

Esta enseñanza permaneció como el estándar de muchas iglesias a través de la mayor parte de la historia de la iglesia. El Sr. R.C. Sproul nota lo siguiente: “El uso de una cubierta artificial durante la adoración fue la práctica universal de muchos cristianos hasta el siglo veinte. ¿Qué sucedió? ¿Acaso encontramos repentinamente alguna verdad bíblica ante la cual permanecimos ciegos a lo largo de miles de años? ¿O es que nuestra perspectiva bíblica de la mujer fue erosionada gradualmente por el movimiento feminista infiltrándose finalmente en la Iglesia de Jesucristo, columna y baluarte de la verdad?” 3) Greg Price, “Head coverings in Scripture,” http://www.albatrus.org/english/living/modesty/headcoverings_in_scripture.htm, accessed Aug. 23, 2015.

El velo no es algo nuevo, no es alguna doctrina extraña. Esta doctrina es muy antigua y se encuentra fundamentada en la Biblia, entendida por la mayoría a través de la historia de la iglesia. La doctrina del velo fue practicada en todas las iglesias a través de los siglos y nosotros somos la excepción hoy en día. Es momento de cambiar eso.

Tenemos una última consideración antes de terminar con los argumentos bíblicos de la doctrina del velo. Mostraré 5 razones por las cuales esta doctrina es más un mandato bíblico y no un asunto de libertad cristiana.

References

1.
 Mary Kassian, Women, Creation and the Fall (Crossway Books, 1990), 100.
2.
 Tertullian, “On the Veiling of Virgins,” 33.
3.
 Greg Price, “Head coverings in Scripture,” http://www.albatrus.org/english/living/modesty/headcoverings_in_scripture.htm, accessed Aug. 23, 2015.

Capítulo 05: Naturaleza: lo que nuestro cabello nos enseña acerca del velo

“El cabello largo es una indicación natural de la distinción entre el hombre y la mujer, y es así como el requisito del velo se conecta con la enseñanza de la naturaleza” 1) John Murray, “Head Coverings and Decorum in Worship: A Letter to Mr. V. Connors” accessed April 27, 2015, a través de http://www.headcoveringmovement.com/articles/head-coverings-and-decorum-in-worship-a-letter-by-john-murray.

John Murray, Profesor de Westminster Theological Seminary, 1930 – 1966

 

El argumento de Pablo acerca de lo que la naturaleza nos enseña es probablemente el más confundido y mal interpretado de todos. En esta ocasión Pablo recurre al sentido que la persona posee  para entender lo que es correcto, basándose en la enseñanza que la naturaleza da en la longitud de nuestro cabello. Él dice lo siguiente:

Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello” (1 Corintios 11:13-15)

Una pregunta retórica, de acuerdo con el diccionario Merriam-Webster, es aquélla que se “realiza con la finalidad de hacer una declaración, más que el de obtener una respuesta”. Esto es lo que Pablo hace al momento de preguntar: ¿es propio? Sabemos que él está empleado este tipo de pregunta principalmente porque provee una amplia defensa de la doctrina del velo. Pablo no cambiaría su postura al permitir que la obediencia de esta doctrina, arraigada en la creación, se convirtiese en algo opcional. Más bien, Pablo declara terminado el debate. Es como si dijera: “Ustedes saben muy bien que esto es lo correcto”. Nadie se atrevería a decir que es propio que la mujer ore en la iglesia sin usar un velo. La razón por la que todos estarían de acuerdo con esto es porque todos entendían que el velo, en este contexto, es un símbolo de feminidad bíblica. El velo proclama de manera visible que la mujer gozosamente acepta la estructura de autoridad que Dios ha dado para su vida.

Algunas personas piensan que cuando Pablo dice: “juzgad vosotros mismos” él está diciendo que tenemos la libertad para decidir si la mujer debe orar cubierta o no. Para demostrar que esto no es verdad vayamos a examinar algunos pasajes similares:

Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?” (1 Corintios 10:15-16)

Cuando Pablo les dice a los corintios “juzgad vosotros”, ¿está diciendo que existen dos opciones perfectas y que sólo necesitan tomar la que mejor les funcione? ¿Qué uno que entra en comunión participa de la sangre y el cuerpo de Cristo, pero el otro no? ¿O es que la respuesta a su pregunta se encuentra de manera implícita; que la comunión significa participar en Cristo?

Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:19-20)

Cuando Pedro y Juan se dirigieron ante el concilio diciendo: “juzgad”, ¿acaso estaban diciendo que que existen dos opciones perfectas? ¿Que unos pueden elegir obedecer a Dios mientras que otros pueden elegir obedecer a los hombres? ¿O es que la respuesta a su pregunta se encuentra de manera implícita; que debemos obedecer a Dios antes que a los hombres? Juzguen ustedes.

Por lo tanto, y de igual manera que en los ejemplos dados, Pablo no ofrece dos opciones equivalentes. Él termina diciendo: “Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado” (1 Corintios 11:5). La respuesta a la pregunta de Pablo se encuentra implícita; no es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza, y es por ello que después Pablo dice: “que se cubra” (1 Corintios 11:6).

Definiendo la naturaleza

Ahora Pablo se dirige hacia un argumento sobre la naturaleza. Pero para poderlo entender correctamente, necesitamos primero dar una definición de la palabra “naturaleza” (en griego, φύσις; físis). El léxico BDAG 2) BDAG representa a Bauer, Danker, Arndt, and Gingrich. Este es su léxico Griego-Inglés del Nuevo Testamento.  la define como: “El orden regular o establecido de las cosas3) W. Arndt, F. W. Danker, and W. Bauer, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian literature, 3rd ed. (Chicago: University of Chicago Press, 2000), 1070. , y el léxico de Abbott-Smith la define como: “La orden regular o la ley de la naturaleza4) G. Abbott-Smith, A Manual Greek Lexicon of the New Testament (New York: Charles Scribner’s Sons, 1922), 476. . Por tanto, hablamos de cosas que son intrínsecas. Ahora deseo adentrarte un poco más para que podamos ver cómo es que Pablo emplea esta misma palabra en otro pasaje:

Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza (φύσις; físis) lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos” (Romanos 2:14-15)

En este pasaje Pablo nos enseña que el hombre por “naturaleza” posee un sentido innato que le permite discernir entre lo bueno y lo malo. Además menciona que dicha “naturaleza” se encuentra alineada con la Ley escrita de Dios. Por lo tanto, sería erróneo decir que la naturaleza es un invento cultural; es evidente que la cultura constantemente muestra oposición a todo lo que Dios ha declarado. En el Nuevo Testamento, la palabra φύσις (físis) aparece 14 veces y en cada ocasión puede notarse que esta palabra se usa para referirse a algo creado por Dios o al orden establecido por Él. Un hombre usando el cabello corto y una mujer usando el cabello largo no hacen más que seguir los parámetros naturales establecidos, mismos que también permiten distinguir ambos sexos; no son inventos culturales.

Lo que nuestro cabello enseña

Ahora que entendemos que la “naturaleza” no es más que el orden establecido por Dios, necesitamos averiguar por qué Pablo inicia el argumento hablando acerca de la longitud del cabello y cómo es que lo ve como una base para argumentar a favor de la doctrina del velo 5) Algunos creen que Pablo no está defendiendo su argumento, sino más bien se encuentra definiéndolo. Estas personas no están de acuerdo con el hecho de que Pablo esté hablando acerca de un velo artificial, sino que en su lugar se encuentra tiene en mente la longitud del cabello. Ver capítulo 8 para más información. . Echemos un vistazo nuevamente a nuestro versículo:

Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello” (1 Corintios 11:13-15)

Pablo menciona que sabemos que la mujer debe orar con su cabeza cubierta debido a que la naturaleza nos muestra la idoneidad del velo al haberle proporcionado a la mujer una cubierta natural de cabello. Es de esta forma en la que el velo artificial de la mujer (para emplearse sólo en ocasiones específicas) se conecta con el velo natural que la mujer ya posee (cubierta que usa en todo momento). De la misma manera el hombre debe orar sin cubierta alguna debido a que la naturaleza ha determinado que su cabello sea mantenido corto, para que éste no llegue a convertirse en una cubierta.

El mandato de orar con la cabeza descubierta (sólo en ocasiones específicas) se encuentra conectado con lo que la naturaleza ha determinado tanto para el hombre como para la mujer (en todo momento). La longitud del cabello distingue ambos sexos y, de acuerdo con Pablo, ignorar esta distinción (cuando el hombre deja crecer su cabello y la mujer corta su cabello 6) ”Largo”; debe entenderse en contraste con los peinados cortos de los hombres, sin importar el lugar en donde vivan. Así como sucede con la modestia al momento de vestir, es evidente que existen peinados que no se ajustan al mandato, sin importar la cultura. Asimismo, existen peinados que no pueden catalogarse como “largos”; existe bastante subjetividad al respecto. Sin embargo, cuando la Escritura se refiere al cabello de la mujer como un velo  (1 Corintios 11:15), la palabra griega que se empleada es περιβόλαιον (peribolaion). Esta palabra hace referencia a algo que es “envuelto alrededor”. Por lo tanto, el hombre debe mantener su cabello lo suficientemente corto como para evitar que se envuelva alrededor de su cabeza. ) causa deshonra a la persona. Asimismo, la enseñanza de la naturaleza se encuentra conectada con la forma en la que debemos adorar corporativamente, dado que la mujer que ora descubierta y el hombre que ora cubierto deshonran sus cabezas (1 Corintios 11:4-5).

Género Cómo es que debe verse cada uno al “orar y profetizar”

(1 Co. 11:-5)

Cómo es que diariamente debe verse cada uno

(1 Co. 11:14-15)

Resultado de ignorar las distinciones entre ambos sexos

(1 Co. 11:4-5; 14-15 )

Hombre Descubierto

(sin prenda artificial sobre su cabeza)

Descubierto (manteniendo su cabello corto) Deshonra
Mujer Cubierta

(mediante una prenda artificial sobre su cabeza)

Cubierta (manteniendo su cabello largo) Deshonra


La homosexualidad y el cabello

Es probable que en este momento estés preguntándote si puede existir algo más insignificante a la vista de Dios que la forma en la que llevemos nuestro cabello. Es verdad que, relativamente hablando, esto puede llegar a ser visto como algo insignificante. Sin embargo, quiero exhortar a no tratar como insignificante algo que la Palabra de Dios dice que es deshonroso no obedecer (1 Corintios 11:4-5).

De igual manera debemos tratar muy seriamente la materia si es que deseamos ser consistentes en defender la heterosexualidad como algo establecido en el orden natural. Este ejemplo es importante en la discusión porque el Apóstol Pablo condena tanto la homosexualidad y como el uso del cabello largo por parte del hombre; él emplea las mismas palabras en ambos casos. Él dice que ambas situaciones son contra la naturaleza φύσις (físis) y una vergüenza/deshonra (ἀτιμία; atimía). Veamos estos dos pasajes, lado a lado, prestando atención a las palabras griegas:

Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas (ἀτιμία; atimía); pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza (φύσις; físis) y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer”(Romanos 1:26-27)

La naturaleza (φύσις; físis) misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso (ἀτιμία; atimía) dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello” (1 Corintios 11:14-15)

En estos dos pasajes tenemos al mismo autor (Pablo), dando el mismo juicio moral (deshonra) al apelar a la misma razón (la naturaleza). Por tanto, si vamos a ser consistentes, entonces debemos tratar por igual ambas circunstancias. Ahora, para clarificar, esto no significa que ambas situaciones son igualmente deshonrosas. Pablo también nos enseña que existen diferentes grados de pecado; teniendo el pecado sexual su propio nivel (1 Corintios 6:18). Sin embargo, no podemos decir que sólo uno de estos pasajes se refiere a un invento cultural mientras que el otro se refiere a algo establecido por Dios. En el mundo occidental de hoy en día, la homosexualidad se ha convertido en algo culturalmente aceptable, así como también que la mujer lleve el cabello corto y el hombre lleve el cabello largo. Pero no porque la cultura lo permita significa que dichas prácticas son correctas.

Resumen

Mientras que la doctrina del velo es enseñada explícitamente en la Escritura, ésta es confirmada al mismo tiempo por lo que la naturaleza silenciosamente testifica. Ésta nos enseña que el tipo de cabello dado a cada género confirma lo idóneo que es el uso del velo; el cabello y el velo están plenamente en armonía. Asimismo, se nos enseña que es deshonroso ignorar las distinciones entre ambos sexos. Y así como es de inapropiado ignorar las diferencias entre ambos sexos a través de nuestro cabello, así lo es también de inapropiado ignorar el uso del velo al “orar y profetizar”.

Mientras continuamos moviéndonos a través de la Epístola de Pablo, descubriremos que el requisito del velo no estaba limitado a la congregación de Corintio, sino que esta práctica se realizaba en cada iglesia.

References

1.
 John Murray, “Head Coverings and Decorum in Worship: A Letter to Mr. V. Connors” accessed April 27, 2015, a través de http://www.headcoveringmovement.com/articles/head-coverings-and-decorum-in-worship-a-letter-by-john-murray.
2.
 BDAG representa a Bauer, Danker, Arndt, and Gingrich. Este es su léxico Griego-Inglés del Nuevo Testamento.
3.
 W. Arndt, F. W. Danker, and W. Bauer, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian literature, 3rd ed. (Chicago: University of Chicago Press, 2000), 1070.
4.
 G. Abbott-Smith, A Manual Greek Lexicon of the New Testament (New York: Charles Scribner’s Sons, 1922), 476.
5.
 Algunos creen que Pablo no está defendiendo su argumento, sino más bien se encuentra definiéndolo. Estas personas no están de acuerdo con el hecho de que Pablo esté hablando acerca de un velo artificial, sino que en su lugar se encuentra tiene en mente la longitud del cabello. Ver capítulo 8 para más información.
6.
 ”Largo”; debe entenderse en contraste con los peinados cortos de los hombres, sin importar el lugar en donde vivan. Así como sucede con la modestia al momento de vestir, es evidente que existen peinados que no se ajustan al mandato, sin importar la cultura. Asimismo, existen peinados que no pueden catalogarse como “largos”; existe bastante subjetividad al respecto. Sin embargo, cuando la Escritura se refiere al cabello de la mujer como un velo  (1 Corintios 11:15), la palabra griega que se empleada es περιβόλαιον (peribolaion). Esta palabra hace referencia a algo que es “envuelto alrededor”. Por lo tanto, el hombre debe mantener su cabello lo suficientemente corto como para evitar que se envuelva alrededor de su cabeza.

Capítulo 04: Ángeles: considerando a las huestes celestiales

La Escritura enseña que los ángeles de Dios están presentes entre los cristianos cuando éstos se congregan y se reúnen para orar, y es debido a la presencia de estos seres que la mujer ha de cubrirse cuando tome parte de la oración pública. Esto es algo extraordinario y remarcable” 1) Martyn Lloyd Jones, Great Doctrines of the Bible, (Carol Stream, Illinois: Crossway Books, 2003), 110.

Dr. Martyn Lloyd-Jones, Ex-Ministro de Westminster Chapel, Londres

 

1 Corintios 11:10 figura en los primeros lugares de las listas de los versículos que los cristianos admiten que verdaderamente no entienden. A continuación lo que el pasaje dice:

“Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles”

El Apóstol Pablo acaba de decirnos que la mujer debe cubrir su cabeza por causa de los ángeles. Así que no importa lo que este versículo signifique en su plenitud, lo que sabemos es que tenemos uno de los varios motivos que él nos da para practicar este símbolo. Esto no puede enfatizarse lo suficiente. No buscamos conseguir el significado del versículo como para que en caso de hacerlo contemos con la evidencia necesaria para practicar la doctrina del velo. Dicho de otro modo, debido a que es una razón debemos buscar la comprensión del versículo.

La dificultad que se nos presenta se debe al hecho de que Pablo menciona esto de paso y sin explicar su significado. Una razón probable de esto es que la iglesia en Corinto ya entendía lo que Pablo quería decir, por lo que dicha explicación era innecesaria. En su carta a los tesalonicenses, el Apóstol mencionó que ya les había explicado los detalles acerca de la segunda venida de Cristo cuando estaba con ellos (2 Tesalonicenses 2:5). Esta también puede ser una de esas enseñanzas explicadas mientras se encontraba con ellos.

Debido a que es un versículo corto y difuso no hay forma de que podamos saber con absoluta precisión su significado. Sin embargo no hemos sido dejados en la oscuridad total. Existe un indicio en el idioma griego que nos puede ayudar a identificar a la clase de ángeles que Pabló tenía en mente. De la misma manera, existen otros pasajes en la Escritura que proporcionan luz sobre quiénes son estos seres. Iniciemos nuestro estudio identificando si Pablo estaba hablando acerca de los ángeles buenos o de los ángeles caídos.

Ángeles: ¿buenos o malos?

En la gramática el artículo definido se usa para modificar un sustantivo. Toma una persona, un lugar, o una cosa, e indica que no se refiere al sustantivo de manera general, sino que se refiere a algo en particular. En español existen los artículos definidos (el, la, los, etc.) e indefinidos (un, una, unos, etc.). Por ejemplo, si dijera que a me gustan unos chocolates, estaría dando un juicio tan amplio que pudiera abarcar cualquier clase de chocolate. Pero si agrego el artículo definido a mi oración ésta se transforma para ahora indicar que me gusta el chocolate; con ello informo sobre mi gusto por una clase de chocolate en particular.

El idioma griego también usa el artículo definido 2) En griego no existe la distinción entre los artículos definidos e indefinidos; únicamente existe el artículo.  y en 1 Corintios 11:10 es empleado cuando Pablo dice: “por causa de los ángeles”. Esto nos indica que Pablo no está hablando acerca de todos los ángeles, sino que tiene en mente una clase de ángeles en específico. De acuerdo con el Dr. David E. Garland, “Pablo nunca usa la palabra ángeles con el artículo definido para referirse a los ángeles caídos3) David E. Garland, First Corinthians (Baker Academic, 2003), 527. . Asimismo, Robertson y Plummer afirman que “no puede estar refiréndose a los ángeles caídos; el artículo lo demuestra: ἄγγελος siempre se refiere a los ángeles buenos4) Archibald T. Robertson and Alfred Plummer, A Critical and Exegetical Commentary on the First Epistle of St. Paul to the Corinthians (T&T Clark, 1911), 233. . Por tanto, sea lo que sea que Pablo quiera decir con que la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza “por causa de los ángeles”, es muy probable que tenga en mente a los santos ángeles.

Ya que hemos identificado la clase de ángeles que Pablo tiene en mente, ahora necesitamos descifrar el motivo por el cual debemos practicar el símbolo del velo; a causa de la presencia de los ángeles. A través del examen de algunos versículos relevantes, terminaremos con dos posibles conclusiones que podrán explicar el versículo. Ambas podrán estar en lo correcto, puesto que no se contradicen, aunque puede que Pablo se haya referido a una sola.

Para su beneficio

El propósito del velo es proveer un símbolo visual acerca del orden creado por Dios cuando la iglesia es congregada. Si los ángeles son un motivo por el cual debemos obedecer este mandato, se puede presuponer que los ángeles nos observan mientras adoramos. Una razón por la cual usamos el velo es debido a que podemos simbolizar correctamente el orden creado ante todo lo visible e invisible. Pablo dice:

“Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales” (Efesios 3:10)

Estos principados y potestades son los ángeles de Dios (Colosenses 1:16; 1 Pedro 3:22). En este pasaje vemos que todo lo que nuestro Señor hace por medio de la iglesia muestra cuán increíblemente sabio es Él. Pedro describe que los ángeles “anhelan mirar” lo que Dios está haciendo (1 Pedro 1:12). Están fascinados y desean ver más de ello. Creo que este es un deseo que Dios se complace en cumplir, y permitir que los ángeles nos vean mientras adoramos puede ser una forma de cumplirlo.

Me encanta pensar en lo que los ángeles tienen en mente, ya que ellos poseen una perspectiva única de todo. Los ángeles se encuentran entre las primeras criaturas que Dios hizo. Sabemos que ellos vieron toda la historia desarrollarse poco a poco, porque Dios le dice a Job que los ángeles se regocijaron verlo hacer el mundo (Job 38:4-7).

Los ángeles han pasado toda su vida ante la presencia del Dios santo y perfecto. Lo vieron crear un mundo perfecto en donde el pecado, la muerte o el sufrimiento aún no habían aparecido. Esos conceptos eran desconocidos para ellos. Después, uno de ellos, Satán, se rebeló contra de Dios. Dios lo expulsó, junto con todos sus seguidores, de su presencia para siempre (Judas 6). No hubo oportunidad para el arrepentimiento, ni tampoco nadie que pudiera interceder por ellos. Los ángeles saben que el pecado tiene un costo muy alto.

Posteriormente, y a manera de repetición de la historia, la primera pareja que Dios creó en la tierra también pecó. Sin embargo, aquí la historia da un giro. Dios mata a un animal en su lugar y les promete un redentor. Después, Dios separa a un grupo de estos humanos pecadores para mostrar su amor y su afecto. Esto culmina con la entrada de Dios en el mundo en forma humana. El Salvador vive una vida perfecta y posteriormente se entrega como sacrificio inmaculado. El Padre inmola al Cordero de Dios para que los inmerecidos hijos del diablo puedan ser totalmente perdonados y adoptados en su familia. ¡Qué historia! No es de maravillarse que los ángeles anhelen mirar esto.

Ahora, ponte en el lugar de los ángeles, viendo ahora cómo el pueblo de Dios se congrega para adorarlo.

Ahora los ángeles ven adorar a Dios a los que anteriormente eran sus enemigos; éstos han sido perdonados y redimidos. Ven judíos y gentiles adorando juntos como miembros de un solo cuerpo. Ven hombres y mujeres adorando juntos como iguales. Es a través del velo que las mujeres cristianas muestra que su posición como mujer es redimida. Ya no estarán más en guerra, usurpando y deseando la autoridad del hombre (Génesis 3:16), sino que ahora están conformes con el rol que Dios les ha dado en Génesis 2.

De la misma manera los hombres, mediante sus cabezas descubiertas, comunican que ejercerán autoridad en sus respectivos roles. No serán dominantes para con sus mujeres (Génesis 3:16) ni tampoco serán pasivos como lo fue el primer Adán. Su posición masculina también ha sido redimida.

Cuando los ángeles ven todo esto seguramente deben clamar: ¡Contempla la multiforme sabiduría de Dios!

No olvidemos que los ángeles, siendo seres sin pecado, son mucho más sensibles a él. Si nosotros somos inmorales y deshonrosos desde una perspectiva humana, (1 Corintios 11:4–6), ¿Cómo nos verán los ángeles si desobedecemos este mandamiento? Si ni oramos ni profetizamos de acuerdo a lo que Dios ha dicho, ¡La única cosa que podemos simbolizar ante estos seres es la distorsión de los papeles mencionada en Génesis 3!

Para nuestro beneficio

Las Escrituras también parecen implicar que los ángeles pueden estar reportando a Dios si le obedecemos o no. Permíteme explicarme. En el día del juicio tendremos que dar cuenta de cada cosa que hayamos dicho (Mateo 12:36) o hecho (1 Corintios 3:13). Así que Dios debe estar manteniendo un registro de todo. Asimismo existen versículos que hablan acerca de cómo nuestras oraciones pueden ser estorbadas, como es el caso de cerrar nuestros oídos al clamor del pobre (Proverbios 21:13) o el tratar mal a nuestras esposas (1 Pedro 3:7). Estos son pecados que deben estar siendo observados, registrados y reportados.

Ahora, Dios es omnisciente, así que Él conoce todas las cosas. No obstante, Él puede escoger los medios para recibir esta información, si así lo desea. Por ejemplo, Dios ha escogido juzgar a los muertos “por las cosas que estarán escritas en los libros, según las obras de la gente” (Apocalipsis 20:12). Él no necesita de un libro, pero Él ha elegido usar uno para registrarlo todo. De la misma manera, no necesita a nadie o de algo que le permita conocer quién es obediente a sus mandamientos, pero existe evidencia en la Escritura de que el Padre ha escogido recibir esta información a través de los ángeles. Jesús dijo:

“Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:10)

Cuando uno de sus hijos peca, Dios no sólo dice: “ya lo sé”. Él dice que sus ángeles van ante Él. Mediante esto se entiende que los ángeles reportan constantemente a Dios todo lo que sucede.

Vayamos a otro versículo:

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad” (1ª Timoteo 5:21)

Cuando Pablo dejó a Timoteo lo hizo dándole instrucciones y recordándole que todo lo que le fue ordenado se hizo “en la presencia de los ángeles escogidos”. Es como si hubiera dicho: “los ángeles son testigos de lo que te he ordenado, y te estarán observando”.

Por tanto, sabemos que estamos siendo observados y que somos responsables de ser sobrios en nuestros esfuerzos para ser obedientes. Nuestras vidas no son privadas, sino que las vivimos ante una audiencia cósmica.

Ahora, aún si me he perdido en la explicación, la razón sigue siendo clara: debemos obedecer “debido a los ángeles”. Los hijos pueden suponer los motivos por los cuales sus padres les piden hacer tal y tal cosa, pero el propósito principal no debiera perderse. Sin importar la razón, tanto el mandato como la persona que desea obediencia son claros.

Alcanzando a la audiencia correcta

Quisiera terminar con un último punto. Posteriormente (en el capítulo 9) discutiremos la postura popular acerca de que el velo era algo exclusivo para aquella cultura. Este argumento está construido sobre la premisa de que este símbolo era exclusivamente para humanos y que era importante usarlo a fin de no ofender las costumbres locales. Sin embargo, Pablo aquí contradice directamente dicho sentimiento al mostrarnos que lo practicamos para un grupo de seres completamente diferentes. El velo no es únicamente para testificar a las personas sino también ante los ángeles, quienes no cambian ni tienen prácticas culturales. Esto, por tanto, es un argumento fuerte acerca del motivo por el cual el velo es transcultural y atemporal.

Mientras continuamos a través de la carta del Apóstol Pablo, pongamos nuestra atención a lo que él mencionó acerca de lo que la naturaleza testifica a través de la longitud de nuestro cabello y de cómo la práctica del velo es correcta.

References

1.
 Martyn Lloyd Jones, Great Doctrines of the Bible, (Carol Stream, Illinois: Crossway Books, 2003), 110.
2.
 En griego no existe la distinción entre los artículos definidos e indefinidos; únicamente existe el artículo.
3.
 David E. Garland, First Corinthians (Baker Academic, 2003), 527.
4.
 Archibald T. Robertson and Alfred Plummer, A Critical and Exegetical Commentary on the First Epistle of St. Paul to the Corinthians (T&T Clark, 1911), 233.

Send this to friend